sábado, 27 de agosto de 2016

Hans Helmreich, el muchacho al que le gusta bailar en el aire

Un viaje para descansar siempre puede abrir la puerta a conocer gente que se destaque, acaso, en algo alejado de los gustos y los trabajos de uno. En una escapada a Córdoba conocí a Hans Helmreich, quien hizo de su pasión por la bici un estilo de vida.

Ejercer la docencia en el conurbano, en ocho escuelas secundarias (sí: en ocho escuelas) es una tarea extenuante. Ya me dedicaré en este espacio de hablar de ello, pero el comentario viene un poco a explicar por qué hay momentos en los que necesito viajar (¿huir?), recorrer espacios tranquilos, en donde la mente se distienda y el cuerpo repose un poco. Hace poco más de un par de meses cumplí con un deseo: viajar a Villa General Belgrano. Había estado antes, muy chico, pero en una de esas excursiones que te muestran más lo que te perdés de ver que lo que podés ver efectivamente. Es curioso: voy cerrando esta nota en la misma ciudad, durante mis vacaciones de invierno, con un remanente de mi gripe que no sea va y sentado en el bar en donde ya estuve degustando pastelería alemana. Porque aquí todo tiene un sesgo alemán: las casas, los carteles de los negocios, los menús de los restaurants, las casas que ofrecen cerveza artesanal y, desde luego, parte de la población, acuñada por una ola migratoria que le aportó su toque local.

Hans Helmreich es parte de esa historia, la de los alemanes que llegaron tiempo atrás. Aunque su origen no sea exactamente ese, en su sangre hay un componente europeo. “Yo soy Hans, tengo 23 años, padre austríaco y madre descendiente de nativos de la zona”, dirá cuando me siente a la mesa de su casa, mientras su mamá prepara la cena, y él –tras un día de trabajo- me cuenta un poco de su historia. Lo que me cuenta en parte me resulta conocido. Lo que me resulta más interesante es lo que subyace: el idealismo juvenil que en mi otrora adolescencia o primera juventud brilló por su usencia, la necesidad de cumplir con sus deseos, y la conciencia de lo que necesita para cumplirlo.

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“El trabajo que hago empezó hace poco; hace estos últimos años en los que me dedico al BMX. De a poco, vas contactándote con gente que te va guiando y uno se va dando cuenta por dónde va el camino. Y uno va agrupándose para llegar a las metas más fácilmente. Con eso logramos formalizarnos y crear una ONG que se llama Estilo Libre”. Hans empieza a hablarme de su pasión, un deporte del que yo no sabía demasiado, y lo que sabía era por algún video clip que, al pasar, había visto en la MTV o en algún informe de noticiero. Entonces, se me hace inevitable la pregunta:

¿Por qué la bicicleta?

Yo empecé por ahí. Soy uno de los integrantes de una asociación, el vice-presidente. Pero desde que yo empecé a andar en bici, también empecé a conocer a chicos de acá que están en la movida. Y también asistíamos a un centro juvenil. El coordinador se llama Ignacio Gato. Él trabaja en el desarrollo social, y era un buen guía para la juventud. Era un punto muy hermoso en donde se desarrollaban eventos. Se hicieron muchos campamentos y se organizaron festivales de música. Y también organizamos un evento que fue un éxito, en el 2009; una competencia de BMX, que es el free style pero en bici.

¿Podés contarme un poco en qué consiste?

El free style BMX consiste en una línea de saltos; vos saltás, estás en el aire, hacés acrobacias, caés en una bajada y así sucesivamente, en los saltos que componen la línea. Lo que yo hago es DIRT JUMP, es un salto de tierra. Y se vuela en el aire, algunos metros para arriba, hasta que caés.

Acercarse al límite

Ya tengo varios años más que Hans… y empiezo a hacer preguntas que posiblemente diez años atrás no hubiera hecho. ¿Cuán peligroso es?, le suelto, en medio de su explicación.

Eso depende de cuánto te acerques al límite. Es algo que empezamos a recapacitar en este último tiempo, de la inclusión y de que sea algo sano. Si te golpeás, no es sano. Tratamos de incluir a la gente en pistas pequeñas, para niños de cinco años o principiantes mayores. Y vamos aumentando el tamaño de la pista, hasta ir puliendo ese límite de a poco. Si vos te acercás a un límite rápidamente, podés pasarte de ese límite y ahí es cuando se presenta el caos, cuando se te va la situación fuera de control.

No existiría tu trabajo social si antes no hubiera existido la bici, de alguna manera.

No lo sé. A través de esta organización, nosotros queremos presentarle alternativas a la gente; que puedan elegir algo que no sea lo estándar que ofrece el sistema tal como está. El dirt jump no está muy desarrollado en Argentina. Sí en Europa y en otros países del mundo. Hay competencias formalizadas y son eventos grandes, con mucho nivel de profesionalismo.

¿Y cómo se unió tu pasión por la idea de armar una ONG?

Esto pasó en año pasado, en el 2015. Era una idea que ya venía de mucho antes pero el presidente de esta ONG, Ignacio, estaba esperando que nosotros maduremos como seres para poder avanzar. Que seamos pares, que pensemos ambos en lo mismo, en el desarrollo social de las personas; en compartir, en dar el ejemplo de una vida sana. Y demostrar que se puede trabajar de algo que realmente te gusta. El motivo de esta organización es realizar proyectos a partir de las ideas de los jóvenes. Si viene un pibe joven, que no tiene que ser sí o sí menor de 18 años, porque no hay límites de edad, y quiere hacer algo y no puede, la idea es que pueda él y todos los que vengan a hacer su actividad. Para dedicarle un tiempo de su vida, o llegar a ser el mejor del mundo. Y para eso necesitamos una pista de nivel principiante y, progresivamente, tener una de nivel para profesionales. Lo mismo pasa con los chicos que tienen skate: no tienen lugar. Son chicos y tienen que dejar de hacer lo que les gusta porque los echan a patadas.

Encontrar un espacio: el rol del Estado

“Estamos tramitando un lugar. Acá, en Villa General Belgrano, hay un polideportivo, canchas de fútbol, y hace siete años se nos destinó un lugar ahí”, empieza a contarme Hans. Pocos días antes de volver a su ciudad y terminar esta nota me comuniqué con él. Todo lo que leerán en relación al tema espacial ha ido mejorando.

¿En qué consiste el trabajo para hacer pistas?


Agarrar una pala, buscar tierra de donde sea e ir con una carretilla. O que alguien traiga tierra; lo ha hecho la Municipalidad o los vecinos. No es algo imposible de armar, pero necesita fuerza de voluntad. Ahora hay niños de 5 años hasta chicos de 17. Yo soy uno de los más grandes. Y los padres hasta llevan a sus hijos. Hay un abuelo que lleva a su nene. El otro día me dijo que cambió desde el primer día que vino. Al nene, que tiene ocho años, le hacen bullying en el colegio. Cuando vino me di cuenta de las limitaciones que tenía; no le hablaba a nadie, se escondía. El pibe cambió, sigue teniendo ocho años y se ve un trabajo de compañerismo entre los chicos increíble. Otro padre donó una pala, de 680 pesos. Porque a veces las roban; no tenemos una casilla donde guardar los instrumentos.

Trabajar para crecer; crecer y tener que trabajar

“En este momento estoy un poco limitado; necesito dinero y tengo que trabajar de algo. Y eso me ocupa mucho tiempo. Estoy apuntando a acomodar las cosas de tal manera en la que yo pueda brindar un servicio a la comunidad que me gusta, que me complementa. De todos modos, lo que estoy haciendo es la bioconstrucción”, dice Hans sobre su presente. Y yo pienso que, tristemente, la mayoría de mis alumnos no tienen herramientas para forjarse un porvenir. Pienso que los más grandes no me podrían hablar como Hans. Y no me refiero al tema. Podrían hablarme de sus gustos o proyectos. El problema es que dudo que los tengan. Y, por otra parte, no creo que lo hagan con su fluidez y la claridad de su discurso. No tardaré en preguntarle si ha pensado en ocupar un puesto político.

¿Qué es ser joven en una comunidad como Villa General Belgrano?

Acá, vos levantás la vista y tenés para adónde correr. Eso en la ciudad no pasa. Yo estaba trabajando en el 2013 en telecomunicaciones, en Buenos Aires. Sufría si me quedaba más de quince días ahí, en esa jungla de cemento que tiene una energía que no fluye. La gente se tiene que dar cuenta de que lo que hay que hacer es volver a las prácticas biodinámicas; trabajar con la tierra, trabajar pocas horas, trabajar con el cultivo. Algo que te llena de energía y buena onda. Hay que consumir energías más livianas, que es lo que te da más placer. Lo comprobé y tengo la certeza de que es así.

Una vez, alguien me dijo que las pistas de skate empezaron a formar parte de una estrategia del Estado para alejar a los jóvenes de las drogas. Nunca lo corroboré, pero pienso que pueden cumplir esa función, de algún modo.

Acá, como en cualquier parte, hay problemas con las drogas. Ponele que no hay actividades, si solamente hay fútbol. Si a un pibe no le gusta el fútbol y no tiene nada para hacer, supongamos que prueba una sustancia. La más fácil de probar es la marihuana. Si vos no tenés una ocupación que te guste hacer, vas a estar merodeando por ahí. Y si consumís sustancias de ese tipo te va a llevar a que hagas más de eso, que es algo nada productivo. Un estancamiento. Por eso, como a todas las personas nos gusta algo diferente, queremos brindar varias alternativas dentro de los deportes alternativos. Si viene alguien y nos plantea “escribí este libro y no sé cómo publicarlo”, nosotros a través de una asociación formalizada con un respaldo jurídico podemos buscar la forma de financiar un proyecto. Y las formas de financiar son infinitas.

¿Hay detrás de todo esto algo vinculado a lo religioso?

No hay nada de eso. Tenemos gente que es de un partido político, gente que es de otro, gente de distintas religiones. Pero la asociación no tiene ninguna religión ni tampoco es de ningún partido político. Somos una institución que está tratando de hacer cosas buenas. Y elegimos el ejemplo. Organizamos en Facebook, por ejemplo, juntarnos a limpiar, a sacar los papeles de un arroyo.

Las vibraciones

La gente que está en el Gobierno ahora es gente que va a la iglesia; una vez los vimos llevando el Cristo grande en el hombre. Yo, en lo personal, no estoy de acuerdo con esas vibraciones. Y esa gente que está ahora en el Gobierno y maneja esas vibraciones tomó el centro juvenil. No va un chico al centro juvenil. Entonces algo anda mal… Podemos laburar juntos, pero vamos a hacer las cosas como corresponde. No vamos a hacer las cosas para sacarnos las fotos y justificar nuestro sueldo. Lo que necesitamos ahora es un mejor terreno. (Nota del redactor: en la actualidad, Hans asegura que están más cerca de conseguirlo). El que tenemos es muy chico y ya no nos alcanza para hacer más pistas e incluir otras actividades. Y menos para hacer un evento. Nosotros queremos hacer festivales sanos; sin venta de alcohol y con variedad de comidas sanas.

¿Nos es un poco difícil eso, en la ciudad más cervecera?

Sí, por eso hay que ser astuto.

¿La comunidad apoya la idea?

Los padres de los pibes, y la gente que se sienta a verlos, dicen qué bueno es que estén ahí, y no en la calle con una botella de alcohol y fumando. En el predio, yo les pido a los chicos que no fumen ni tomen alcohol. Por respeto a los niños que vienen acá, con sus padres. No podemos estar consumiendo esas sustancias alrededor de los menores.

¿Nunca pensaste en formar parte de un partido político?

Es algo que puede llegar a pasar. Lo que estamos haciendo ahora nos da poder. Cuando la gente te empieza a querer, te da poder. Entonces vos te postulás y si te quiere la mayor parte de la población, te votan. Y te votan porque saben que sos mejor. Igual, no lo pienso como algo que quiera ahora. Pero puede pasar en un futuro. Tampoco quiero ser vicepresidente toda mi vida de la asociación. Nosotros tenemos la idea de que tiene que ser un semillero. Nosotros queremos crecer todos juntos, desde abajo.

Ser minoría

¿Nunca te llamó jugar a otro deporte, como el fútbol? Acá es un poco hegemónico.

No estoy en contra del fútbol, pero sí del ambiente que se formó. La agresividad y la conflictividad. Pasan cosas muy malas. Pero es lo que elige la mayoría. Y yo no me considero parte de la mayoría; me considero parte de la minoría.

¿Nunca quisiste ser mayoría?

No. Ya a los seis, siete años, me insistían con la camiseta de Boca. Y ya no me gustaba el fútbol. No quiere decir que en algunos momentos no me divierta jugando al fútbol, pero sólo un partidito. No es mi actividad y no apoyo a ese extremo al que se llegó. Debería disminuir un poco. Pero, de esta manera, nosotros estamos haciendo crecer la minoría. Yo quiero vivir acá. Me siento en este lugar. En el lugar en donde nací y tengo muchas para hacer, y son cosas que tal vez en Europa no las podría hacer. Viajé a Europa, a conocer y a competir. Me quedo con esa idea que es un poco más avanzada que la idea de los chicos que tienen acá. Ellos están formalizados, tienen competencias con ranking mundial. Creo que se podría hacer un muy buen evento acá.

¿Y cuáles son los nuevos emprendimientos?

Estamos trabajando en un proyecto para hacer un DIRT PARK en Córdoba Capital. El costo que necesitan para hacerlo es menor, porque lo haremos con tierra. Con material, es más caro. Es un trabajo, y sabemos que el mejor trabajo en Argentina lo podemos hacer nosotros, por el conocimiento que tenemos de las rampas. Tiene que ser benéfico para ellos y para nosotros, no vamos a hacer nada gratis.

Fluir en el aire

“En todo deporte, lo que uno busca es ampliar los límites. Y lo que yo hago arriba de la bici es fluir, es como ser un bailarín arriba de la bici. Hay algunos que hacen solamente trucos y otros que fluyen; son cosas diferentes”, piensa Hans, ya casi una hora después de hablar de su vida. Yo me doy cuenta que habla de una energía que, de algún modo, todos podemos tener. Pienso que sería bueno que mis alumnos conozcan su tarea; tal vez, los ayudaría a inspirarlos en hacer lo que les gusta y trabajar para poder hacerlo mejor.

¿Los mejores son los que mejor la pasan?

Son los que llegan a puntos límites. Y, para hacerlo, hay que hacer otras actividades. Cuidar la alimentación, la masticación. La respiración y la elongación son también esenciales.
Cada vez que voy a la ciudad veo a todos enojados. Y eso es lo menos que hay que hacer; estar enojado. El punto más inteligente de un ser humano es cuando está tranquilo, y el más burro es cuando está alterado, nervioso. Cuando vos estás tranquilo, podés ver con más claridad cuáles son las opciones para elegir y seguir adelante.

¿Cómo tenés pensado hacer todo esto que te proponés, existe “un plan”?

Muchos de nuestros proyectos y metas requieren dinero. Y una de estas formas es con estas rampas móviles que tenemos con las que podemos armar shows. Hicimos uno, en una fiesta electrónica, y fue un éxito. Ganamos un dinerito y compramos herramientas. Otra manera para juntar fondos fue trabajando en una playa de estacionamiento en Semana Santa. Entonces, con la comisión directiva nos ponemos a pensar qué podemos hacer. Estamos trabajando en un proyecto, que es la Escuelita de BMX, que será para asociados. Y en eso estamos ahora. 

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