viernes, 29 de abril de 2016

El cine (que más me interesa) en las escuelas

"La larga noche de Francisco Sanctis", una de esas películas cuyo visionado en las escuelas resulta esencial.
En el último día del BAFICI decidí ver dos películas por el mero hecho de disfrutarlas, más allá de mis labores periodísticas. Gracias a la cobertura de Escribiendo Cine pude ver -en su mayoría- películas que me gustaron, y que tal vez no hubiera visto si no me las encargaban para "cubrirlas". Una de ellas fue L'avenir (la joya que motivó la creación de este espacio) y la otra fue La larga noche de Francisco Sanctis. Esta última estaba en la plataforma virtual que se nos ofreció a todos los acreditados. Pero ya había escuchado elogios a la fotografía y arte del film, motivo que me llevó a pagar una entrada para verla. Llovía mucho y hacía frío, pero tras haberse consagrado como Mejor Película de la Competencia Internacional y haber conseguido un lauro para su actor, era lógico que la sala estuviera colmada. 

La película de Andrea Testa y Francisco Márquez, efectivamente, tiene un soberbio trabajo de dirección de arte e imagen. Pero sus méritos van más allá de esos rubros; cuenta con actuaciones destacables (Diego Velázquez está formidable, pero el resto del elenco también se luce mucho) y también cuenta con un trabajo con el fuera de campo y el sonido que le dan un aura terrorífica. Merecidamente terrorífica, diría, porque lo que ese hombre (leí por ahí que alguien con buen criterio lo tildó de "hombrecito gris") vislumbra es el HORROR (así, con mayúsculas). El horror de lo que ya sabemos que pasó en la triste historia del autoritarismo en Argentina. Alertado por una vieja compañera, sabe que en esa noche una pareja va a ser "chupada". Con escasos datos (apenas los nombres propios y una dirección), Francisco Sanctis tendrá que decidir si actuar o no, si ir a alertar a esas personas o quedarse (lo que equivale a dejarlos morir, de algún modo).

Hoy fui a dar clases (enseño lengua y literatura) a un segundo año de la escuela secundaria. De los 25 alumnos fueron apenas 10. Hace dos días un camión se llevó puesto algo (no recuerdo con exactitud qué) y eso derivó en que la escuela se quedó sin luz. La luz volvió, pero algunos no se enteraron (o no se quisieron enterar...). Me encontré con que no podía dar un tema nuevo, y por lo tanto empecé a hacer un repaso. Escribí un texto y ellos tuvieron que extraer clases de palabras (sustantivos, adjetivos, verbos) y luego hacer algunas conjugaciones sencillas.

Asistieron varios de los "rebeldes", y uno me dijo que a él lo querían pero que a mí no. Yo sonreí y le dije que mientras aprenda y no me odie, no era necesario que "me quisiera". Y ahí conecté con la canción que se escucha -con plena justicia dramática- al final de La larga noche de Francisco Sanctis: Yo quiero tener un millón de amigos. La copié en el pizarrón para que ejercitaran los mismos temas que habían practicado con el texto que copié antes.

No hubo tiempo para hablarles de esta película. Pero qué bueno sería que la podamos ver. Qué bueno sería, por otra parte, que se debata en otras materias (Construcción de la ciudadanía e Historia, desde ya). Lamentablemente, no conozco planes actuales integrales y nacionales que acerquen a los alumnos al cine. Se hace complicado pedir autorizaciones y organizar este tipo de actividades, porque demandan mucho tiempo y por desgracia las películas -más aún éstas- no duran tanto en cartel. Quiero que mis alumnos la vean y quiero que sea en un cine. Quiero que disfruten la pantalla grande. Yo estoy seguro que de haberla visto en mi humilde netbook no me hubiera emocionado tanto como lo hizo. Ojalá los 25 (no sólo los 10 que fueron a clase hoy) se metan en la noche de este "hombrecito gris".

2 comentarios:

  1. Procuraré ver la larga noche de Francisco Sactis, película a la cual llego por tu intermedio. Por cierto entusiasma mucho. Y además de ir al cine, hace falta pluma que hable de cine. Por eso celebro este blog. Adelante Eze!!!!. Daniela

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